viernes, 11 de mayo de 2012

Crítica a Hebras: La eterna (des)unión de los cuerpos


El grupo  Cuerd2, luego de una gira internacional, acaba de terminar la breve temporada de la obra Hebras en el Teatro de la Alianza Francesa, bajo la dirección de Roberto Sánchez-Piérola, y con las actuaciones de Roly Dávila y Jose Luis Urteaga. El montaje presenta básicamente a dos idénticos individuos enmascarados que solo transmiten acciones y movimientos a través de su corporeidad, dejando de lado las palabras, aspecto enfatizado por el grupo teatral. La relación entre los cuerpos se establece a través de “hebras” invisibles, presentes a través de los movimientos, cuyo vínculo desarrollado supone la unión o atracción de los cuerpos, y simultáneamente la inevitable repulsión, como polos que se atraen y se repelen.

La concepción de la vinculación de los cuerpos está asociada con la idea de la complementariedad que explica que todo cuerpo tiene su contraparte, de la cual ha sido separada en alguna etapa del tiempo mítico. Diferentes partes de la obra nos hacen reflexionar sobre la posibilidad de reincorporar los dos cuerpos en uno solo. Sin embargo, la posibilidad de unión conduce a la desintegración, y esta concluye en la primera, es decir, se trata de un círculo vicioso, representado por movimientos incesantes y experimentación corporal que muchas veces manifiestan desplazamientos sorprendentes que transmiten la angustia y el placer de los cuerpos en su peculiar (in)dependencia. En todo este arduo proceso, la ubicación de los espectadores en un espacio circular permite tener una perspectiva más abierta de la dinámica de los cuerpos, además de que los diversos movimientos suponen una apelación al público. En este sentido, la posición del espectador traza una frontera entre la realidad convencional y el espacio-tiempo de los dos cuerpos, ubicados en una dimensión ajena a nosotros.

La ausencia de palabras permite captar la totalidad de los movimientos y su fuerte carga expresiva, que está acompañada de la música emitida a través de la guitarra y el violín. Estos instrumentos de cuerda tejen la atmósfera propicia para intensificar las emociones y marcar los cambios dramáticos. Resulta  determinante que se usen las cuerdas para confirmar la relación producida por las hebras; así, ante la ausencia de lo físico está la presencia simbólica de la música como elemento que vincula los movimientos corporales.

Numerosas interpretaciones se pueden articular sobre la vinculación de los cuerpos. La oposición de contrarios siempre ha supuesto una complementariedad necesaria, y esto se traduce plenamente en la performance de los actores. El dominio de uno solamente puede ser temporal, porque en realidad los dos cuerpos están en un mismo nivel, luchando por desligarse del otro, pero a la vez deseando reunirse con él. De este modo, los tópicos sobre la dualidad y la estructura de los mitos son actualizados en Hebras de un modo singular, trazando una poética del cuerpo, donde se asume que los movimientos son la mejor expresión de las relaciones humanas. Por todas estas razones, Cuerd2 da prueba de un gran dominio en la elaboración de su montaje, con lo cual resalta su labor como grupo en la escena nacional. Es importante espectar este tipo de obras porque confirman el dominio del lenguaje teatral en la exploración de aquello que hace humano a los hombres.

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